Todos los amantes de los animales nos hemos visto alguna vez en uno de los siguientes supuestos:
-Alimentamos una colonia de gatos callejeros y vemos como los vecinos de la zona amenazan (o directamente actuan) con matarlos
-No alimentamos ninguna colonia pero si vemos en nuestro barrio gatos atropellados, maltratados, envenenados...
-Simplemente, queremos ayudar para que esto no pase
Está demostrado que la única manera de ayudar a estos gatos es la siguiente: esterilizar a la colonia y concienciar a los vecinos. Vamos por partes:
¿POR QUÉ ESTERILIZAR A LA COLONIA?:
CARA A LOS GATOS:
Una colonia de gatos puede reproducirse a un ritmo vertiginoso. Sólo una pareja de gatos puede tener 14 descendientes el primer año, de los que derivan 170 descendientes en el segundo, 1.950 en el tercero, 22.500 en el cuarto, 260.000 en el quinto...Y direis: “bueno, yo no veo que mi colonia se reproduzca tan deprisa”. Si, es cierto, no lo veis, pero por la sencilla razón de que la grandísima mayoría de esos gatitos mueren por mano del hombre. Imaginaros...si veis que vuestra colonia crece en 4 integrantes anuales de media...¿qué pasa con los otros 10? Así que, la primera razón para esterilizar a la colonia es la de evitar muertes innecesarias y sufrimiento a los gatitos.
La segunda razón es la salud de los gatos que ya integran la colonia. Muchas enfermedades se evitarían con la esterilización, muchas de ellas tan graves como la leucemia o la inmunodeficiencia felina, cuya principal vía de contagio es mediante arañazos, mordiscos, etc (en peleas territoriales provocadas por la conducta sexual), seguida por la vía de contagio sexual en la cópula. Además de esto, se evita la formación de tumores, se evita el contagio de enfermedades de otras colonias (al no ir en busca de pareja a otros lugares ni recibir tampoco visitas), y, al no haber superpoblación, se evitan los contagios de enfermedades típicos de cualquier masificación de gatos.
La tercera razón es que los vecinos de la zona, al no ver tantos gatos, dejarán de tomar medidas contra ellos, y, en especial, contra los más pequeños que aun no pueden escapar y suelen ser carne de cañón para determinados desalmados.
Y la cuarta es que ellos no necesitan tener hijos. Dejemos de personalizar a los gatos. Sólo necesitan ser felices, respetados y vivir en un entorno sin agresiones. Y si aun quereis creer que lo necesitan, pensad entonces en que sin esterilizar la colonia los tendrán para verlos morir o sufrir.
CARA A LOS VECINOS:
Evitamos marcajes de orina, peleas por apareamiento (ruidos nocturnos), superpoblación felina, maullidos por celo...Además tenemos una colonia controlada sanitariamente, que a su vez cumple función de evitar plagas de roedores, cucarachas, etc.
Así que, vemos que una colonia esterilizada es saludable y tiene una oportunidad de vivir y ser respetada. También es lo mejor para la comunidad de vecinos. No hay ninguna razón para no hacerlo.
¿CÓMO LA ESTERILIZO?
Lo primero que se nos pasa por la cabeza en estos casos, si no estamos muy metidos en el tema, es llamar a una protectora de animales, o incluso al propio ayuntamiento. Si llamais al ayuntamiento, correis el riesgo de que los gatos de la colonia vayan a la perrera municipal y sean sacrificados, no lo hagais. Y si alguien que sólo quiere quitarse a los gatos de encima lee esto, que tampoco lo haga, ya que haciendo eso, lo único que va a conseguir es que otros gatos acudan a la colonia, y su “problema” siga ahí. Precisamente ese es el ciclo de sufrimiento que ahora mismo se sigue desde las instituciones, el ciclo contra el que muchos estamos luchando desde hace años. Esterilizando la colonia se reduce la población felina en la zona, de manera lógica y humanitaria, los propios gatos de la colonia, ya esterilizados, mantienen a raya a gatos de fuera. Todos contentos, vecinos y amantes de los animales. Si, en cambio se procede a la retirada de los gatos para su sacrificio, lo que se consigue es que nuevos gatos, sin controlar sanitariamente como estarían en una colonia esterilizada, aparezcan en el mismo sitio, entrando en un ciclo sin fin de muerte e irracionalidad.Lo lógico es esterilizar a los gatos y volverlos a soltar en su misma colonia.
Si llamais a una protectora de animales, tened por seguro que quieren ayudaros, pero no es cuestión de querer, sino de poder. La gran mayoría se sostiene con dinero propio, sin ayuda gubernamental, y no tienen ni tiempo ni medios suficientes para ayudar todo lo que desearían. Aun así, os ofrecerán todo lo que puedan, que puede ir desde ayudaros con voluntarios, prestaros jaulas trampa para coger a los gatos, asesoraros, e incluso ofreceros esterilizar a los gatos en las clínicas veterinarias que las ayudan, donde conseguireis un precio más reducido.
Debemos planificarlo todo muy bien, siguiendo estos pasos:
-Hacer un censo de la población felina, con sexo de cada gato y edad aproximada, así como carácter para posibles adopciones. Para esto basta con que observeis durante un tiempo.
-Localizar una clínica veterinaria donde hacer pruebas de inmunodeficiencia y leucemia felinas y esterilizar a la colonia (ya sea por precio, proximidad, etc).
-Pedir ayuda para que quien pueda ayude en la captura de los gatos, si es posible.
-Redactar un comunicado a los vecinos para notificarles el proyecto (esto viene explicado más adelante).
-Proceder a la captura, esterilización y posterior suelta.
Es posible que consigamos ayuda económica de gente que quiera ayudar, en algunos casos (muy raros) hasta de la propia comunidad de vecinos, pero debemos estar preparados para afrontar este gasto si de verdad queremos ayudar a esos gatos. Hay clínicas donde os darán facilidades de pago, a plazos, etc. Y su vida no tiene precio, muchos de nosotros hemos esterilizado de nuestro bolsillo varias colonias de gatos, no ya una, pero ya no damos para más. Todos debemos poner nuestro granito de arena, y , desde luego , no debemos caer en llamar a personas o asociaciones que se dejan la piel en esto exigiendo que se nos ayude, como si tuvieran la obligación de hacerlo. No caigamos en eso si de verdad queremos ayudar, hay que poner de nuestra parte, y no perder de vista que la asociación nos ayuda a nosotros, y no al revés. Así que hay que estar preparado para asumir responsabilidades (incluidas las económicas), y pensar que si no esterilizamos esa colonia, crecerá, morirá delante nuestro, y para cuando queramos ponernos a esterilizarla, el número de integrantes habrá crecido, multiplicando el gasto que debemos afrontar.
Para capturar a la colonia, debemos disponer de algo con lo que coger a los gatos, ya sea jaula trampa (una jaula en la que se mete comida y que al pisar el gato una plataforma se cierra sola), que como comentaba antes podemos conseguir prestada en una asociación (y también comprarla si vamos a darle más uso, o si después queremos donarla a alguna asociación), o, si no disponemos de más medios, con un transportín grande, de los de perro.
Con la jaula trampa el método es fácil: se abre la jaula introduciendo en el fondo de la misma comida para gatos (o lo que más les guste, para que lo huelan y entren a comer), y un pequeño camino de comida de fuera a dentro que lleve al festín final. Se coloca la jaula para que cierre al pisar el gato la plataforma y uno se va lejos, aunque donde vea lo que pasa, para que en cuanto caiga alguno, correr hacia la jaula con una manta o similar, para echarla por encima y que el gato no se asuste tanto, ya que de lo contrario se da golpes intentando salir de la jaula y puede herirse. Al poner la manta se suelen quedar quietos. Esto requiere paciencia, ya que suelen tardar en entrar, o un día no entra ninguno, especialmente cuando vamos cogiendo los más confiados y van quedando por coger los más desconfiados.
Con el transportín se complica algo más y requiere mucha pericia. Con un transportín grande, de perro (ideal si es tipo vari kenell), realizamos en mismo procedimiento: comida al fondo y camino de fuera hacia dentro. El transportín debe ser grande porque los gatos tienden a estirarse para coger la comida del fondo dejando alguna parte de su cuerpo (patas) fuera, y así no podemos cerrar la puerta y cogerles. Te vas, y cuando veas que se acercan y se meten dentro (puedes coger a varios a la vez, yo he llegado a coger así a 5 juntos), tu te vas acercando muy despacio, sin hacer ruido alguno, por la parte de detrás del transportín (si te acercas por la espalda de los gatos te sienten y se van). Cuidado porque pueden ver cualquier movimientos por las aberturas del os lados. Si veis que alguno levanta la cabeza, o para de comer como escuchando, quedaros quietas, como digo yo “jugando al escondite inglés”, y mirando siempre hacia otro lado, aunque de reojo hacia ellos. A veces no se fiarán y saldrán, entonces volveis atrás y esperais de nuevo. Así hasta que llegues atrás, entonces te agachas, estiras las manos por encima del trasportín y cierras la puerta (ten preparados los cierres en posición abierta para que entren nada más cerrar, y luego los echas), automáticamente pon las manos porque el gato tiende a escapar por donde ha entrado y se va a tirar con mucha
fuerza hacia la puerta, y algunos te pueden y se escapan, hasta que eches los cierres es un momento clave. También conviene taparlo, para que no se den golpes intentando salir.
Si no entran por ese método, puedes usar el del juego (funciona mejor con cachorros). Con el mismo trasportín grande coges una cuerda larga y metes un extremo por la última rejita del trasportín. Te pones todo lo lejos que te permita la cuerda (o si son confiados basta con que te agaches detrás) dejando también un trozo grandecito que salga hacia el otro lado pasando por dentro del trasportín, que es lo que ellos van a perseguir, y te pones a tirar lentamente. Al llegar al final del trasportín no dejes que salga de la rejita, te pones a moverla de arriba a abajo, eso les vuelve locos, y cuando entren haces lo mismo que antes para cerrarlo.
Tanto en un caso como en otro, es importante que los gatos tengan hambre, o no entrarán ni en la jaula ni en el transportín. Por ello conviene dejarles al menos un día sin comer, o contactar con las personas que alimentan la colonia si no somos nosotros.