Jarpito, mi gordo lindo, mi piltrafilla, mi Jarpitochi te fuiste ayer, después de casi 6 años conmigo, siempre me acordaré de tus ojitos verdes, eras un gato que inspiraba ternura, con esa mirada que enamoraba y ese maullidito que no correspondía a tu tamaño
Eras un macarrilla, lo habías aprendido en la calle donde fuiste abandonado a tu suerte, yo te encontré en un jaulón de una clínica y al verte me enamoré de ti, siempre me acordaré de cómo te levantaste para saludarme, no me pude resistir, habías sido abandonado dos veces, la última por unas chicas que te devolvieron, como si de una cosa se tratara, porque tenías hongos, y eso fue lo menos grave que tuviste en estos años.
Siempre me acordaré de ti, de los ataques de mimos que te daban y te subías al colo y ronroneabas y me lamias la nariz

; de la mala leche que tenías con Yalma, de lo mal que te llevabas con él ; de las collejas que le pegabas a Calimero, Kika y Carolina, porque con los humanos eras un amor, pero con el resto de los animales un bicho de cuidado.
Adiós, mi niño, me gustaría creer que me estás esperando en algún lugar, pero no es así, sé que no te veré nunca mas

aunque siempre te tendré en mi corazón y descansas a mi lado, en el jardín al que tanto te gustaba salir
Esta es una de las últimas fotos que te hice
