"Los dos aspirantes a combatientes gruñían y se hacían muecas el uno al otro e intentaban soltarse de las manos de sus amigos, sólo que por supuesto no lo intentaban con
demasiada energía, porque no hay nada peor que conseguir liberarse de las manos que te están conteniendo y encontrarse de pronto totalmente solo en el centro del ring con un loco que se dispone a atizarte entre los ojos con una roca."
//Dioses Menores, de Terry Pratchett//
