Neko es una perfecta combinación de glotonería y tendencia a engordar. Es por él que les raciono el pienso y divido la ración diaria en dos tomas: mañana y noche. La cena se sirve a las nueve y soy inflexible.
El nene solía empezar a pedir media hora antes, tiende a ponerse bastante pesadito pero nunca he cedido. Ahora lleva una semana y pico pidiendo desde las siete y media...
Soy consciente de que, si cedo alguna vez, empezará a pedir más temprano. También supongo que, si me levanto a ponerles el pienso mientras él está exigiendo, será como un refuerzo positivo a esa conducta. Así que ahora no sólo no les doy a comer antes de la hora, sino que si son las nueve y está pidiendo, espero a que se calme para hacerlo.
Pero esas pausas en las que se calma duran sólo un rato, y no sé hasta qué punto servirá de algo mi actitud. Además a veces resulta bastante desquiciante, con ese maullido de bebé que tiene, que se te incrusta en el cerebro. ¿Alguna sugerencia?
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